1. Un material milenario con vigencia actual
Los morteros de cal han sido utilizados por civilizaciones como egipcios, griegos y romanos. Muchas estructuras históricas se levantaron con morteros de cal, lo que demuestra su durabilidad y su excelente comportamiento en obra, especialmente en restauración.
2. Transpirabilidad natural: muros más saludables
La cal permite el paso del vapor de agua a través de los muros, evitando condensaciones internas y patologías asociadas a la humedad retenida. Por ello es ideal en bioconstrucción y rehabilitación, donde interesa conservar la capacidad del muro de “respirar”.
3. Capturan CO₂ del ambiente
Durante el endurecimiento (carbonatación), el mortero de cal reacciona con el CO₂ del aire y forma carbonato cálcico. Este fenómeno ayuda a compensar parte de las emisiones generadas en su fabricación, aportando un mejor balance ambiental.
4. Propiedades antibacterianas y antifúngicas
La alta alcalinidad de la cal dificulta la proliferación de mohos y bacterias, lo que se traduce en superficies más saludables y con menor necesidad de tratamientos químicos adicionales.
5. Compatibilidad y reversibilidad en restauración
Los morteros de cal presentan compatibilidad con soportes antiguos (piedra, ladrillo artesanal, adobe) y su intervención es más reversible que con morteros cementosos, favoreciendo la conservación del material original.
Conclusión
Los morteros de cal no solo pertenecen al pasado: son una solución técnica actual, ecológica y saludable. Desde los orígenes de la arquitectura hasta la construcción sostenible de hoy, su combinación de transpirabilidad, compatibilidad y desempeño los convierte en una alternativa diferenciadora. Si buscas asesoramiento o quieres conocer nuestras soluciones a base de cal, nuestra gama BEYEM NEOCAL, nuestro equipo técnico puede ayudarte.